Sector Conserveras de pescado

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CONTEXTO SECTORIAL

La industria transformadora de pescado es un subsector muy importante en la contribución que tiene sobre el tejido social y económico en el País Vasco, puesto que es la segunda comunidad autónoma a nivel del estado en el número de industrias transformadoras de pescado, siendo las mayoritarias las conserveras, las empresas dedicadas a platos preparados a base de pescado y las congeladoras.

Cualitativamente la producción se podría dividir en tres grupos:

  • Conserveras que manipulan principalmente túnidos y anchoas: Son las únicas que presentan un grado de industrialización importante al necesitar de maquinaria básica para sus operaciones de producción. Poseen personal cualificado para el manejo de dichos equipos.
  • Empresas elaboradoras de semiconservas y salazones en las que se trabaja casi exclusivamente la anchoa. La maquinaria utilizada se reduce básicamente a las cerradoras de latas y tarros.
  • Empresas artesanales: elaboran tanto bonito, anchoa, como preparaciones a base de pescado utilizando como formato principal los tarros de cristal y latas pequeñas. Requieren de pequeñas autoclaves y cerradoras.

En cuanto al tamaño de las empresas vascas transformadoras de pescado, en general, tienen una menor dimensión que sus competidores, y la mayoría están especializadas en la elaboración de productos tradicionales. Es un subsector muy condicionado por la creciente importancia de la eficiencia de costes logísticos, mano de obra y energía.

Este sector del procesado de pescado se caracteriza por ser el menos atomizado del conjunto de la industria alimentaria de la CAPV. Esto supone que existe un porcentaje importante de empresas de tamaño medio-grande, con un empleo medio superior a 20 empleados por establecimiento en el año 2011.

tabla-contextualizacion-conserverasFuente: Plan de Competitividad de la Industria Alimentaria 2014-2016 (PCIA) CAPV

En el último periodo 2011-2016, las personas ocupadas en la transformación de pescado han supuesto el 10-13% del total de trabajadores de la industria alimentaria de la CAPV, situándose en el 4º puesto de la industria alimentaria vasca en cuanto a su aportación al número de empleados al sector.

Otra característica de estas empresas es la distribución por género de sus trabajadores, ya que el porcentaje de mujeres trabajadoras puede llegar a ser de hasta un 80%. Es por ello que hay que tener en cuenta este hecho, para no perjudicar aún más a un sector de la población, el de las mujeres, históricamente muy maltratado por la industria.

También el hecho de que muchas de estas industrias agroalimentarias se encuentren en el medio rural, nos plantea la oportunidad que tenemos para impulsar y afianzar el empleo en este medio y además, ayudar a mejorar la realidad laboral de las mujeres que viven en él.

En cuanto a la innovación, es un sector que permite pocas actuaciones, y casi todas ellas basadas en el proceso, con el fin de optimizar las operaciones marcadas por problemas medioambientales, tiempos de tratamiento y mano de obra requerida.

En relación a la seguridad y salud de los trabajadores, las tareas que se llevan a cabo en el sector conservero (limpieza y corte de pescado, envasado, encajonado, paletizado, etc.) tienen una carga física importante ya que implican bipedestación mantenida y también la realización de operaciones de empujes, arrastres, levantamientos de cargas, movimientos repetitivos y posturas forzadas. Así mismo, el riesgo de accidentes es alto debido a la presencia de agua, aceite, restos de pescado, mangueras, etc. en el suelo y el uso de maquinaria con partes móviles que pueden atrapar alguna parte del cuerpo. Además, la jornada laboral de 8 horas expuestos a temperaturas extremas (cocederos, cámaras refrigeradoras, etc.), ruido y vibraciones de las máquinas, también suponen un riesgo añadido a los anteriores.

Los trastornos musculo-esqueléticos son los que mayor incidencia tienen en la industria conservera en general. Consisten en lesiones de músculos, tendones, nervios y articulaciones que se localizan con mayor frecuencia en cuello, espalda, hombros, codos, muñecas y manos, cuyos síntomas son el dolor, asociado a una inflamación, pérdida de fuerzas y dificultad o imposibilidad para realizar algunos movimientos. En general, los trastornos musculo-esqueléticos provocan una incapacidad laboral tanto desde el punto de vista de accidentes de trabajo (sobreesfuerzos), como desde el de las enfermedades profesionales (Túnel carpiano, ciáticas, etc.).

Tras los problemas musculo-esqueléticos, los riesgos más frecuentes son:

  • Caídas al mismo nivel: originadas por las superficies lisas y con presencia de agua, pescado, etc.
  • Sobreesfuerzos: causados por la manipulación de piezas de pescado, cajas, palets, etc.
  • Golpes con objetos y/o herramientas, atrapamientos y proyecciones: originados por la maquinaria o herramientas manuales utilizadas en cada puesto.

La forma en que se organiza el trabajo y las medidas preventivas con que cuenten las empresas juegan un rol fundamental y tienen una relación directa en los factores de riesgo para la salud y la seguridad de las trabajadoras y trabajadores.

FICHAS ERGONÓMICAS

A continuación se presentan las fichas ergonómicas elaboradas a partir de cada una de las tareas estudiadas y que han resultado con un riesgo significativo. Estas fichas recogen la información y análisis realizado, incluyendo:

  • Descripción de la tarea y del problema detectado.
  • Movimiento o postura estudiada y el riesgo identificado.
  • Método de evaluación ergonómica y la estimación del riesgo resultante.
  • Trastornos musculo esqueléticos asociados en función de la parte del cuerpo que se vea comprometida y los síntomas e indicios de aviso a tener en cuenta.
  • Catálogo de filmaciones, fotografías y capturas de movimiento de las tareas estudiadas, así como de las prácticas o posturas correctas sugeridas para evitar o minimizar el riesgo ergonómico.
  • Recomendaciones adicionales a las ya mencionadas de corrección postural, en las que se señalan otras mejoras que ayuden a minimizar más aún los riesgos ergonómicos. Pueden proponerse formaciones específicas, cambios en la organización del trabajo y rediseños de procesos, adaptaciones del puesto de trabajo, adecuación o nuevos diseños de equipos y tecnologías, el uso de ayudas ergonómicas, etc.

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Es importante señalar que, si bien las tareas evaluadas han sido estudiadas por separado, es decir, de manera aislada, es muy importante tener en cuenta que las diferentes tareas que se realizan en una bodega genera que se vayan acumulando los riesgos ergonómicos que afectan a los mismos segmentos corporales.